Comunicación 201 – Escucha

Transformar el «¿Te he oído?» en «¿Mi forma de estar contigo ha ayudado a que ocurra algo significativo?»

Imagine que está compartiendo algo importante para usted con su pareja, su jefe, un colega o un amigo.

Tómese un momento para visualizarlo.

¿Puede notar cuándo le están escuchando?

¿Puede notar cuándo no lo hacen?

¿Podría ser que estén oyendo sus palabras pero no escuchando?

¿Ha estado usted en el otro lado? ¿Creyendo que estaba escuchando pero sintiéndose algo desconectado, con prisas por responder o absorto en sus propios pensamientos?

Basándose en sus propias experiencias, estoy segura de que estará de acuerdo conmigo en lo que la escucha no es.

Escuchar no es simplemente oír para recopilar información. No es guardar silencio educadamente para esperar su turno en la conversación. No es solo comprensión. Escuchar no es pasivo.  

Es algo mucho más activo y relacional.

Muchos de nosotros vivimos en culturas obsesionadas con hablar, explicar, persuadir y actuar; en ellas, la escucha se define como una «habilidad blanda» cuando, en realidad, configura el aprendizaje, la confianza, los conflictos, la intimidad, la diplomacia y el cambio.

Cuando nos sentimos profundamente escuchados, experimentamos mayor seguridad psicológica, lo que a su vez aumenta nuestra capacidad de abrirnos, autorreflexionar y construir confianza con otro ser humano. 

En las relaciones cercanas, escuchar nos indica «usted importa y estoy dispuesto a permanecer presente con usted». 

En el lugar de trabajo, las investigaciones sugieren que los empleados que se sienten escuchados por su responsable muestran un compromiso mucho mayor, porque un líder que escucha bien no solo extrae información de los demás, sino que crea las condiciones para un mejor pensamiento compartido y colaboración.

¿Qué es la escucha, en realidad?

Hace poco me encontré con una propuesta de definición que realmente resonó conmigo:

«proponemos una definición novedosa de escucha, libre de adjetivos: el grado de devoción para coexplorar al Otro con y para el otro».
– A. Kugler y M. Mizrahi

El «grado de devoción» me parece profundamente relacionado con la atención que, como compartí en mi publicación anterior de esta serie, está entrelazada con la regulación emocional y la presencia relacional. 

La «coexploración» habla del diálogo cocreado, la capacidad de respuesta y la creación de significado. Todo ello apunta al hecho de que escuchar es realmente una práctica relacional que puede ayudar a que la persona escuchada se sienta más segura y comprometida, creando las condiciones para una conexión, reflexión y descubrimiento más profundos. Requiere atención, sí, y también receptividad hacia y para el otro.

Entrenar su escucha

Sin embargo, escuchar a otro puede ser muy difícil, especialmente cuando surge el desacuerdo. Lamentablemente, vemos expresiones de esta experiencia en nuestras vidas personales y en nuestra realidad geopolítica actual.  

Entonces, ¿qué puede hacer? Quiero proponerle un par de prácticas lúdicas para seguir ampliando su capacidad de escucha.

1. Llegar de forma consciente

Puede jugar con esto antes de mantener conversaciones importantes. 

⏳ Tómese un par de minutos antes de reunirse con la otra persona para observar cómo se encuentra: escanee su cuerpo, ¿qué nota? ¿En qué parte de su cuerpo percibe tensión?

🗣️ ¿Cuál es la historia que se está contando a sí mismo antes de entrar en la conversación? ¿Qué expectativas tiene ya sobre la otra persona?

💃🏽 Sacuda un poco el cuerpo. Relaje el vientre. Baje los hombros. Relaje la mandíbula. Sienta sus pies sobre el suelo. Tome un par de respiraciones más profundas.

🧭 Establezca una intención para usted mismo. Algo así como: «Me permitiré realmente acoger a la otra persona. Prestaré atención a sus palabras, a su tono, a su expresión corporal. Tengo un interés genuino en ella».

Se trata de crear conciencia y dirigir su atención.
La mayoría de los fallos de escucha ocurren antes incluso de que empiece la conversación, porque entramos en ella con prisas, a la defensiva o ensayando ya nuestras respuestas mentalmente. Esta sencilla práctica de centramiento le permite acudir a la conversación con una base intencionada de presencia relacional.

Trabajando como coach, me doy cuenta de que siempre vuelvo a las prácticas de centramiento consciente que me permiten aportar una presencia y apertura reales, pero es en las conversaciones difíciles con las personas que más me importan cuando considero que este tipo de prácticas son esenciales y, sin embargo, fáciles de olvidar.

 

2. No se trata de estar de acuerdo. Se trata de escuchar.

Necesitará a alguien con quien jugar a esto.


👍🏽 Juntos, elijan un tema de poca importancia para empezar. Uno que sea real, donde haya cierto nivel de desacuerdo, pero que no resulte demasiado provocador.
🙋🏽‍♂️ Cada persona se turnará para hablar durante un minuto o dos como máximo.
👂🏽 El oyente solo puede 1) Verbalizar lo que ha oído utilizando frases como «Te oigo decir que…» 2) Reflejar el sentimiento o la emoción que ha percibido, por ejemplo: «Parece muy frustrante» 3) hacer solo UNA pregunta aclaratoria.
👄 La tarea del hablante es responderse a sí mismo: «¿Me siento comprendido y atendido ya?»
Si no es así, hágale saber a la otra persona qué es lo que se ha perdido y realicen otra ronda. Si es así, hágaselo saber al oyente.
Solo entonces puede el 👂🏽 oyente expresar su propio punto de vista, pasando al papel de 👄 hablante.

Todo esto gira en torno al acto relacional de escuchar. Lo que la gente parece saltarse con más facilidad es: mantenerse receptivo en lugar de lanzarse a solucionar o responder, y utilizar expresiones verbales de reflexión empática y comprensión.

Mientras practica, observe qué le ocurre en cada papel.
Cuando terminen, pueden compartir con su compañero cómo ha sido esa experiencia para ustedes. ¿Qué están aprendiendo sobre la calidad de la escucha en esta conversación?

¡Espero que se diviertan jugando y aprendiendo!

Esto importa mucho más allá de nuestras conversaciones privadas, ¿no cree?

En el mundo actual, estamos participando o presenciando el horror desatado cuando escuchar a personas cuyas perspectivas son muy diferentes de las nuestras se vuelve imposible. 

También vivimos en una realidad de «gratificación instantánea», donde la información infinita y el desplazamiento constante por las pantallas dificultan el estar presente.

En un mundo superconectado, estamos perdiendo la conexión entre nosotros.

Podemos cambiar esto aumentando nuestra capacidad de desplazar el foco de nuestra atención y ampliando nuestra capacidad de escucha.

✨¿Se comprometerá a hacer su parte? 

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