EMPECEMOS CON UNA PEQUEÑA PRÁCTICA DE PRESENCIA
Todo empieza donde estás.
Para llegar a un destino, siempre necesitamos saber dónde estamos.
¿Dónde estás ahora?
Tómate un momento.
Deja que el sonido llegue a tus oídos.
Observa los colores que ves.
Percibe olores y sabores.
Siente tus pies en el suelo.
Suelta la tensión en tu vientre.
Deja caer la mandíbula.
Suaviza los músculos de tu cara.
Descansa en este momento.
Presta atención al asombroso milagro de tu respiración.
Inspirar – espirar
Inspirar – espirar
¿Cuál es el ritmo de tu respiración?
¡Bienvenido/a!
¡Estás aquí!
Una brújula te ayuda a encontrar la dirección en lo desconocido. Lo que propongo es una forma de pensar en las direcciones que tomamos al participar en un proceso de coaching. En lugar de norte, sur, este y oeste, esta brújula apunta a cinco movimientos esenciales que son críticos en el desarrollo personal y el crecimiento consciente.
Despertar – Sacudir – Limpiar – Crecer – Mostrar
Juntos, estos movimientos guían tu viaje de transformación.
Despertar
Pregúntate:
¿Qué me impulsa?
¿Cuáles son las formas “automáticas” en que me muestro?
¿Cómo me sirven o me limitan estos patrones?
¿Cuáles son mis fortalezas? ¿Mis anhelos?
¿Cómo impacto a las personas y cosas con las que me relaciono?
¿Qué me está llamando?
Despertar se trata de abrir los ojos a la realidad de quién estás siendo y qué estás creando en tu vida y en el mundo. Como cuando abres los ojos a la luz de la mañana que llena una habitación, despertar invita a la conciencia que revela tanto sombras como luz. Aportar conciencia a cómo te relacionas actualmente contigo mismo/a, con los demás y con la vida es en sí mismo un proceso de curación cuando se mantiene con compasión y curiosidad.
A veces, al abrir los ojos al nuevo amanecer, es posible que tengas la necesidad de mirar hacia atrás a la noche anterior con sus pensamientos y sueños.
También en el coaching, es posible que necesites cambiar nuestro enfoque del presente y mirar hacia atrás a lo que te ha traído hasta aquí: el condicionamiento que se formó en tu infancia o las influencias de tu historia, tu cultura, tus circunstancias. Para que puedas dar la bienvenida a una nueva comprensión de lo que es tuyo por elección y lo que se ha convertido en tu identidad sin que tú lo eligieras.
Haz espacio para el silencio para que puedas escuchar las llamadas de atención.
Sacudir
¿Qué sucede cuando te sacudes, bailas o saltas?
¿Qué sucede cuando sacudes el statu quo?
¿Cómo te mueven tus emociones?
La mariposa debe sacudir sus alas para liberarse del capullo antes de poder volar. Sacudir significa interrumpir lo que se ha fijado:
• Sacudir tus pensamientos cuestionando viejas creencias
• Sacudir tu cuerpo explorando nuevos movimientos y encarnaciones
• Sacudir tus emociones prestando atención a ellas sin necesidad de arreglar o huir
• Sacudir tu rutina probando nuevas formas y permitiendo que el fracaso sea parte de la experiencia
Sacudir es atreverse a entrar en el caos creativo de nuestras vidas y descubrir los regalos que se esconden allí.
Limpiar
¿Qué necesita limpieza en tu vida?
¿De qué debes responsabilizarte y qué no te corresponde llevar?
Si sacudir es el permiso para estar en el caos, limpiar es asumir la responsabilidad y sincerarse. Esto puede significar atender las heridas profundizando tu relación con ellas, despejar el espacio dejando ir patrones que alguna vez te sirvieron pero que ahora te frenan o crear estructura y orden en tus prioridades y en tu vida cotidiana.
Así como un jardinero quita las malas hierbas para dejar espacio para el crecimiento, es posible que necesites dejar espacio para lo nuevo para que puedas atender mejor tu mundo interior y exterior: mente, cuerpo, emociones y relaciones.
Crecer
¿Qué elecciones estás haciendo?
¿Qué debes aprender o desaprender?
Crecer es reclamar y poseer la capacidad de actuar. Como adultos, podemos elegir de maneras que no podíamos cuando éramos niños. Crecer de una manera saludable expande nuestra zona de confort, hay más que podemos ser, más que podemos hacer, una mayor sensación de uno mismo, así como una mayor elección en cómo nos relacionamos con los demás, con nosotros mismos, con el planeta y con la vida.
El proceso podría requerir pasar por “dolores de crecimiento” de todo tipo al enfrentar lo que hubiéramos preferido no ver, experimentar el flujo y reflujo del fracaso y el éxito o afligirnos al dejar ir las viejas costumbres para abrazar lo nuevo.
Permitir el crecimiento de una manera saludable significa crear espacio para cultivar la seguridad y el coraje al brindar compasión y calidez como lo haríamos con un niño en crecimiento.
Mostrar
Finalmente, ¿cómo te muestras?
¿Para ti mismo/a?
¿Para tus relaciones?
¿Para tu comunidad?
¿Para el planeta?
¿Cómo se alinean tus acciones con lo que es verdaderamente importante para ti?
Mostrar significa encarnar tus valores y tu visión. Significa vivir con valentía como un/a cocreador/a activo/a de tu realidad, navegando y moviéndote a través de las circunstancias y abrazando tanto la libertad como la responsabilidad por tu impacto.
La invitación
Cuando trabajo con clientes, atiendo a lo que está presente y a lo que se siente atascado, pero aún más a lo que está emergiendo: los movimientos sutiles de la transformación que se desarrollan momento a momento.
Entonces, ¿dónde estás ahora?
¿Qué se está moviendo dentro de ti?
Sea cual sea tu respuesta, espero que incluya presencia y una chispa de entusiasmo por el viaje que tienes por delante.
✨ ¿Estás listo/a para usar tu brújula y comenzar el viaje?